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Sus comienzos
Anteriormente
a la concreción de la entidad, el señor José
Francisco Díaz y sus hijos Enrique y Ricardo, junto a jóvenes
de la zona, prestaban sus servicios por vocación. En una
ocasión, al haberse producido un incendio en la calle A.
Alsina y Av. Maipú, salieron de la casa familiar de los
Díaz, sita en José Mármol 2456, a combatirlo
a bordo de un precario carro tirado a caballo y contando con baldes
de arena, picos y palas.
Fundación
Posteriormente
el señor Díaz, los hermanos Dulom y otros fundadores
como Miguel Muñoz y Restituto Ventura, entre otros, decidieron
organizarse para cumplir mejor con tan noble labor.
Es así que los Dulom ofrecen su casa como sede inicial,
a fin de evitar el gasto de un alquiler y el
9 de septiembre de 1932 se constituye formalmente la sociedad
de primeros auxilios y Bomberos Voluntarios de Vicente López,
en el domicilio del Sr. Osvaldo Edmundo Dulom, en la calle Las
Heras 2457, Florida.
La primera comisión directiva estuvo integrada por Antonio
Dulom (presidente), José francisco Díaz (vicepresidente),
Alberto Holgado (secretario), Osvaldo E. Dulom (pro secretario),
Justino Torres (tesorero), Pedro M. Jacinto (pro tesorero), Guarino
C. Ceccotti, Juan A. Otero, Fernando Pettinari y Francisco Taycher
(vocales).
No les resultaba fácil cobrar la cuota de $ 1.50 que habían
establecido como pago, pero a pesar de ello pudieron ir adquiriendo
los recursos necesarios, y el entonces Intendente Rubio, les obsequió
la primer ambulancia tirada a caballos, lo que facilitaría
el traslado de enfermos o accidentados.
La
Casa Propia
Se
alquiló un terreno en Las Heras y Ayacucho, en el que se
construyó un cuarto de ladrillos y madera, con techo a
dos aguas, y a sus costados se instalaron dos vagones de tren,
sin su tren rodante, (donados por el ex Ferrocarril Central Córdoba).
Uno de los primeros vehículos adquiridos fue un camión
Overland, adquirido en 1933. En ese mismo año se tramitó
y obtuvo de la Policía Federal la donación de ropa,
calzado y correajes en desuso para uniformar a los vecinos, ya
que sus primeras ropas de trabajo habían sido costeadas
por cada uno de ellos.
También se formó una comisión de Damas, que
colaboraban organizando festivales y rifas para conseguir fondos.
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