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  HISTORIA

III. LOS PRIMEROS HABITANTES

En la zona diversos autores hablan de querandíes, pampas y guaraníes. Los querandíes se hallaban en el valle del Riachuelo y al sur de él; los pampas, al sudoeste, en tanto que la meseta y el litoral estaba ocupado por guaraníes.
Los guaraníes de la costa y del Delta (para ellos Carapachay) eran conocidos como el nombre de “chandules”. Se trataba de hábiles canoeros que pulían piedra y confeccionaban cerámica.

IV. LLEGAN LOS ESPAÑOLES

Según los conocimientos más modernos, el primer europeo que vio las costas del Río de la Plata y -las del monte grande- fue Américo Vespucio en su viaje de 1501.
En 1508, en su primer viaje, también lo recorre Juan Díaz de Solís.
Son varios los que luego lo surcan pero ninguno desembarca en las que serán las tierras de Vicente López.
En enero de 1536 Diego de Mendoza explora el lugar desde sus naves y es muy posible que haya sido él y sus hombres los primeros en desembarcar. Sería en la zona del “Monte Grande”.
Pedro de Mendoza, el 2 de febrero de 1536, desembarca en la antigua boca del Riachuelo y asienta el “Real de Santa María del Buen Ayre” y son él y sus hombres los que en sus exploraciones recorren lo que será Vicente López.
Luego Juan de Ayolas y Domingo Martínez de Irala cruzan la zona en su viaje hacia el norte que culminará con el establecimiento del “Real de Nuestra Señora de la Ascensión”. En 1541, Martínez de Irala y Cabrera vienen al Real y éste ordena el éxodo de los pobladores hacia la Ascensión (Asunción del Paraguay actual), el que se cumple en mayo de ese mismo año, y pasan todos por lo que hoy es Vicente López, Santa María del Buen Ayre vuelve a ser tierra de naturales.
Poco después llega Pedro Estopiñán Cabeza de Vaca, con la intención de repoblar. Pero ante la actitud belicosa de los aborígenes se retira.
Mientras, en lo que será el “Monte Grande”, los guaraníes cultivan la tierra pero ahora con la presencia de algo nuevo: los caballos, que trajo Mendoza, hasta hacía poco desconocidos por ellos.
Entre 1573 y 1579 Juan de Garay recorre las tierras en sus viajes de exploración buscando el sitio para “abrir puertas a la tierra”.
En 1580 llega con sus hombres a la misma boca del Riachuelo donde había llegado Mendoza. El 11 de junio funda la “Ciudad de la Trinidad”. Meses después pasan por las tierras de Vicente López las dos expediciones a cargo de Hernandarias y Espinoza trayendo pobladores, familias, criados, esclavos, enseres y ganado.
El 17 de octubre, Garay reparte los solares y huertas en la ciudad; y el 24 procede al reparto de las Suertes de Chácaras (del quechua “chájara”= finca rural) lo que da origen al “Pago del Monte Grande”, y es el nacimiento de lo que será Vicente López.

V. PRIMEROS PROPIETARIOS DE VICENTE LÓPEZ

El 24 de octubre de 1580, se procede al reparto de las chacras “en la banda norte del río”.
Las “suertes” debían tener 250, 400 o 500 varas de ancho por una legua (6000 varas) de fondo y comienzan en el borde de la barranca, y el bajo o bañado no integraba las mismas.
Manifiesta también Garay que uniendo el fondo de las “suertes” corra un camino que se conocerá como “Camino del Fondo de la Legua”y finalmente agrega que entre suerte y suerte quede un camino que corra desde el camino principal hasta los ríos y aguadas.
Las suertes eran 65, incluyendo la de Ana Díaz (única mujer cabeza de familia), la de Juan Garay, la del adelantado Rodrigo Ortiz de Zárate y Cristóbal Matute de Altamirano, vecino de Santa Fe rescatado de los naturales que lo tenían prisionero, y quien fuera el que advirtió, por medio de un mensaje metido en una calabaza y arrojada al Riachuelo desde la toldería en la que estaba prisionero, sobre el ataque planeado por Tabobá y gracias a su aviso, se salvó la incipiente ciudad.
De las 65 suertes, 28 corresponden íntegramente a la ciudad de Buenos Aires actual, 3 son compartidas por la ciudad de Buenos Aires y Vicente López, 15 están por completo en Vicente López, 17 en el partido de San Isidro y 2 en el de San Fernando.

Lista de las 15 suertes de Vicente López, las 3 compartidas con la ciudad de Buenos Aires y la primera estancia sobre el Río de las Conchas (Reconquista):

- Pedro Isbran: 350 varas, entre Crisólogo Larralde y la prolongación de Vilela (compartida).
- Pedro Rodríguez: 350 varas, entre las prolongaciones de Vilela y Ramallo (compartida).
- Pedro de Quiros: 400 varas, entre la prolongación de Ramallo y Zufriategui (compartida).
- Alonso de Escobar: 350 varas, entre Zuufriategui y Laprida.
- Anton Higueras de Santana: 400 varas, entre Laprida y Lavalle.
- Gonzalo Martel de Guzman: 400 varas, entre Lavalle y Melo.
- Juan Ruiz de Ocaña: 400 varas, entre Melo y Roca.
- Juan Fernández de Enciso: 400 varas entre Roca y San Martín.
- Hernando de Mendoza: 400 varas, entre San Martín e Hipólito Irigoyen.
- Pedro Morán: 400 varas, entre Hipólito Irigoyen y Malaver.
- Rodrigo de Ibarrola: 400 varas, entre Malaver y Villate.
- Andrés de Vallejo: 400 varas entre Villate y Corrientes/Ugarte/Vélez Sársfield.
- Pedro de Sayas y Espeluca: 400 varas, entrCorrientes/Ugarte/Vélez Sársfield y Alberdi.
- Lázaro Griveo: 400 varas, entre Alberdi y Pelliza.
- Juan de Carbajal o Carvajal o Caravajal: 400 varas, entre Pelliza y Acassuso.
- Francisco Pantaleón: 350 varas, entre Acassuso y Bermúdez.
- Pedro de Medina: 350 varas, entre Bermúdez y Díaz Vélez.
- Juan Martín: Díaz Vélez y Paraná.
- La primera estancia correspondió a Juan Ruiz de Ocaña (dueño asimismo de una “suerte de chácara”) y le fue concedida el 15 de junio de 1583, parte de su fondo completa los límites de la actual ciudad-partido de Vicente López.
Entre las distintas suertes, no siempre la calle que llegaba al río tuvo las 12 varas que mandó Garay. Asimismo el rumbo de las calles tenía variaciones debido a la posición o dirección de la barranca (que no era una línea recta), formaban así ángulos de “tierra de nadie” abiertos hacia el fondo de la legua.
Estos espacios de tierra eran ocupados ilegalmente por los propietarios, alterando así las medidas reales.
Se produjeron grandes cambios al realizarse loteos.
Luego vino el reparto de estancias efectuados por Juan de Garay,
las estancias sobre la banda sur del río de Las Conchas (Reconquista) tenían 3000 varas (media legua) de frente por 9000 varas de fondo (legua y media).
La zona más tempranamente poblada y de mayor importancia fue
la de las suertes de 1580.
El 28 de abril de 1608 en Actas del Cabildo se menciona la zona con el nombre de “Pago del Monte Grande” (antes se llamaba Las Chácaras o Las Suertes del Pago del Río Arriba).


VI. PRIMEROS POBLADORES

Estas tierras se convirtieron en proveedoras de cereales, verduras y frutas de la trinidad, por lo que se la conoció como las “tierras de pan llevar”.
Los propietarios residían en La Trinidad (Buenos Aires) y pronto vinieron con sus esposas e Hijos.
También ocuparon la zona sus criados, sirvientes, esclavos y aborígenes “encomendados” los que constituyeron la primera población en el período hispano.
De esto se ve que no es lo mismo el primer propietario que el primer poblador.
Los criados y sirvientes –que servían por un salario- no solo lo eran en lo doméstico, sino que solían hacer de peones y capataces de los esclavos y aborígenes encomendados. Integraban también los primeros pobladores las familias de sirvientes, aborígenes y esclavos ya que estos vivían en las rancherías ubicadas dentro de las propiedades de su amo.
Los esclavos eran abundantes en las chacras y estancias. Fueron valiosa y sufrida mano de obra e integraron milicias y jugaron un papel muy importante y sacrificado en las tropas que lucharon en la Colonia del Sacramento, en las invasiones y en la independencia.
En 1569 Ortiz de Zárate fue autorizado para traer 100 negros, sin pago de derecho, para su uso personal.
El tráfico no fue libre, estaba sujeto a las necesidades económicas, y el control trajo el mercado negro o contrabando de esclavos.
Los traficantes fueron españoles, portugueses, holandeses, británicos y franceses.
La convivencia de blancos, aborígenes y negros produjo la proliferación de mestizos (blancos con aborígenes) mulatos (blancos con negros) y zambos (negros con aborígenes).
Muchas familias de raíces hispanas llevan entroncadas sangre aborigen, o negra, o ambas. Esto provocó distanciamiento, rechazo y racismo en sectores provenientes de sangre colonizadora de las últimas inmigraciones incontroladas, tanto europeas como americana y asiáticas.

VII. Actitud de los naturales

Los aborígenes hostilizaron al “Real de Santa Maria del Buen Ayre” de Pedro de Mendoza y a la “Trinidad” de Juan de Garay. Incluso alejaron a algunos navegantes de la zona.
En el libro “La Argentina” de Fray Martín del Barco y Centenera se habla del ataque de curaca Tabogá.
También hubo alzamientos importantes entre ellos el de curaca “Bagual” (de allí viene el nombre de Bagual a los potros bravos).
Más tarde hasta tal punto se retiraron los naturales que fue preciso organizar expediciones para traer a algunos, lo que ocurrió a inicios del siglo XVI

   
 
 
 
 
 
 
 

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