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PARA REFLEXIONAR por la
Profesora Valeria De Marzi
El nombre “Argentina” proviene del
latín Argentun, que significa “plata”.
Nuestro país está posicionado cuarto en Lati-noamérica
en mayor biodi-versidad, es decir, posee una importante riqueza
biológica: hay aproximadamente 370 especies de mamíferos,
160 de anfibios, 340 de reptiles, 1.000 de peces, 1.000 de aves,
10.000 de plantas y más de 100.000 de insectos, además
de muchas otras especies por descubrir. Existen más de
2500 especies de flora y fauna propias de este país. La
Argentina posee 18 ecore-giones que son sus principales ambientes
naturales.
Pero
hacen 100 años la Argentina tenía más de
100 millones de hectáreas boscosas y hoy sólo queda
menos del 30% de masa forestal nativa. De la selva misionera,
que es el ambiente de mayor biodiversidad de nuestro país,
queda solamente un tercio; la cuarta parte de las especies que
allí habitan están en peligro de extinción.
En la selva de la yunga, que es el segundo ambiente con mayor
riqueza biológica, aproximadamente el 20 % de las especies
está en peligro. De este modo, si no preservan las selvas
de nuestro país podrían desaparecer en menos de
30 años, con las secuencias nefastas que ello traería
al ambiente y al hombre.
En
el hemisferio sur se destruyen por cada minuto más de 20
hectáreas de bosques. De los 120 millones de hectáreas
que ocupaba la selva paranaense, entre Paraguay, Brasil y la Argentina
hoy sólo queda un 7%, lo que significa que si no se detienen
los desmontes, esta selva desaparecerá.
Hay
550 especies de fauna y 250 de flora nativas amenazadas o en grave
peligro de extinción.
Los
pueblos indígenas fueron los habitantes originarios de
América; respetaban la naturaleza y convivían con
ella sin depredar, utilizando solamente lo necesario para poder
vivir. El hombre blanco los desplazó de sus tierras y de
23 culturas sólo quedan 11, en lugar de ser cuidados respetados
y aprender de su cultura, son maltratados y despojados de sus
tierras.
Debemos comprender que los recursos naturales no son infinitos
y el daño que le causamos a la naturaleza nos lo estamos
causando a nosotros mismos. El desarrollo sustentable sirve para
aprovechar racionalmente los recursos naturales a largo plazo,
sin que se pierdan. En vez de desforestar, se debería reforestar
y especialmente con plantas nativas.
El hombre al adaptar la naturaleza a sus necesidades produce un
terrible deterioro en su propio ambiente es fundamental lograr
el equilibrio entre el desarrollo y la naturaleza para la preservación
de nuestra tierra.
El
esfuerzo para mejorar la situación se basa en la educación
ambiental, y es muy importante que se incorpore en todas las escuelas
como parte del programa de estudio.
La
naturaleza nos enseña a vivir en armonía. Disfrutemos
y aprendamos de ella a través de los sentidos respetando
siempre a nuestra madre tierra.
Esta reflexión fue realizada por la Profesora Valeria
De Marzi
en la presentación de su libro
‘‘100 PLANTAS ARGENTINAS’’
Para
contactarse con la autora o solicitar el libro
comunicarse a:
valeriapdemarzi@yahoo.com.ar
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